Como perro, dicen para herir
porque no comprenden que no irradio,
que no brillo,
que mundano abrazo al mundo.
Como hongo o quizá como liquen
me aferro a esta piedra
en la entrada de la cueva.
En las mañanas me ocupan las sombras allá adentro,
a la tarde las criaturas me entretienen.
Y en las noches soy feliz
cuando la noche negra
me devora,
me borra,
me niega:
Soy la misma sombra de la roca,
soy
(no yo),
soy granos de tierra
sin raíz.
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2007/08/25
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