2007/09/01

Versículos perdidos

En el reposo Divino, la contemplación Omnisapiente materializó en el Árbol de Lehebel toda su potencia e inmanencia. Aquella Santa Ensoñación informó los seres otros que guardan también el Hálito Divino. Amó Dios a las otras criaturas, figuró su futuro y les dio por lugar el Árbol. Una vez comieron Adán y Eva los frutos de aquél lo mancharon de temor y orgullo. El poder del hombre, imagen y semejanza, cambió así a las criaturas de Lehebel, siendo unas de luz y otras perdidas. El Creador ordenó que un Arcángel diera a los hombres su castigo, el dolor, el andar y la muerte, mientras Él puso a las criaturas manchadas en simas, bosques negros, abismos y mares ocultos, para que rondaran esos parajes según su ser. Una vez vacío, el Árbol se secó y desde entonces el Saber del mundo está disperso.

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