2010/03/13

Teo-market: problema elemental

El buen hombre de Nazareth, llamémosle Jesús para seguir el sentir general, tenía un gran concepto de producto.

Esta nueva nueva, como se le llamó, capturaba las necesidades de un volumen notable de población humana. Y con elegancia su producto las resolvía.

Sin embargo, su red de distribución contaminó las promesas básicas del producto y lo forzó a un empaque voluminoso, monumental.

He allí el problema elemental.

2010/01/31

Carta a Diana

Diana:

Qué bueno saber de ti. Me alegra que te acuerdes de este ingrato sin remedio. ¿Qué te puedo contar? Estoy envejeciendo, sacando barriga, me estoy quedando calvo y con cada vez mayor frecuencia pienso que no sé como se atreven estos muchachitos de hoy en día a vestirse de esa forma y salir así, yo recuerdo mi generación era decente y muy formal, a pesar de los greñudos y del rock. (Ja ja ja)

Pues, como puedes suponer, me está entrando una preocupación extraña y nunca sufrida por los 30 agostos que se acercan y que están ya casi apilados frente a mí. Y entonces piensas en aquellos otoños que pasábamos en los campos, recogiendo girasoles silvestres, allá, cerca de la casa de la abuela... ¿ves?: la pendejada aflora a cada rato. Entonces a veces ando taciturno, pensando en lo que al parecer ya no hice, y luego eufórico, haciendo planes para ver si todo lo que falta se puede compactar en un fin de semana desenfrenado... o bueno, al menos agitado... e incluso, ni siquiera eso, porque golpeado por la treintañez (prematura, por cierto) los sueños que aparecen no son los locos y rockanroleros de otros tiempos, sino una pareja estable, una relación tranquila, de crecimiento, una hija, con los hermosos ojos de la mamá a la que le pueda leer en las noches y que ... ¿¡¿¡¿VEZ!?!?!?

La treintañez ñoña y sus nada interesantes crisis. No es la pelea contra el mundo de la adolescencia ni el descubrimiento encantador de la niñez, sino un terrible y afanoso check list de qué es lo que la gente espera de mí y qué espero de mí, y todo son esperanzas, pero realmente no son esperanzas sino angustias porque, por ejemplo, aparece una Fulana que no es Fulana sino Zubiría Urrutia, pero que por destellos extraños parece estar deslumbrada por estos artilugios míos, y me pregunta que si la llevo a la casa porque para ella el carro hace parte del organismo, una que se desarrolla cuando se alcanza la madurez económica (como la barba o los cuernos) y las glándulas comienzan a excretar deudas, fiducias, letras de pago y cosas de esas, y la misma Fulana Urritia Zubiría, u otra porque al fin una Pérez Gómez también quiere que de noche la lleven cómoda a su destino, porque el carro justamente simboliza el destino cómodo (aunque ésta sí entiende que el carro el apartamento y todo es un pacto con los demonios bancarios), se asombra al ver que mis ruedas están ancladas en una bicicleta en la casa de mis papás y se viene un ¡¡pero ¿cómo? ¿todavía vives con tus papás?!! que no es calmado con la real pero poco creíble historia de les estoy ayudando a ellos, no son ellos los que me soportan.

Pero uno ya es gente seria, de esa que se toma un expreso porque requiere esas dosis de empuje a falta del exceso de hormonas. De esa seriedad que lo lleva a uno a tomar RedBull, no para seguir la fiesta, sino para que a las once de la noche y luego a las tres de la madrugada no te traicione el cuerpo y te quedes dormido sobre el proyecto que el cliente quiere ver mañana a las ocho. Gente seria que se pone corbata cada vez más, símbolo también de que el cuello está cada vez más apretado, y no sólo para ocasiones de júbilo protocolario sino para "reuniones, laborales, casi ejecutivas", en las que se ferian las obviedades y se regala la hipocresía. Gente seria que piensa en la carrera, pero ya no como el capricho que decidí llevar a cabo, sino como ese tren en el que me subí y no me di cuenta y que ahora me toca ir alimentando y cuidar que no se descarrile, que la pulida locomotora siga en su frenético chucu,chucu, cuando el corazón extraña las parrandas del otro chucuchucú, pensando en que este informe ya no puede tener lo que tenía el otro, que ese juego de deslumbrar es de no acabar, porque los ejecutivos se aburren rápido de un truco fácil que se repite. Gente de la que se pone la mano en la frente y la desliza preocupada hacia atrás por un nuevo desierto frontal y tarda en encontrar la que antes fuera una salvaje cabellera que amenazaba con devorar la frente. Gente que cuando se lava los dientes (mecánicamente y ya sin hacer muecas), descubre de repente aquel brillo claro, premonitorio, aterrador e innombrable que Gardel cantó como la plata en la sien.

Entonces entre ser una gente seria, de esas muchas, indistintas que llenan los andenes, y ser el tipo incompleto, se viene un mareo que uno exageraría diciendo que es existencial, pero no, no llega hasta allá, es un mareo como de la vida, como lo que decía Lenon, que la vida es lo que pasa mientras haces otras cosas, y entonces vas allá y en babor sonríe la vida (en los verdes ojos de ella), pero luego o en ese mismo instante la popa se descuadra y tienes que enviar mecánicos a arreglar el asunto, vienen piratas por el otro lado y la vida sigue, el capitán se ocupa de los piratas, de el viento de babor, los ojos que viene y van con la marea, le intriga del puerto seguro, las playas lejanas, huracanes de Japón y todo se reduce a llegar a la oficina antes que el jefe, a hablar en la reunión para que se note que uno estuvo, coger el tráfico amable, cumplir los compromisos sociales que se pueda, y la cosa sigue, y vienen oleadas y se van cosas y te sientes viejo, y sigues hablando y hablando como para llenar el tiempo pero porque tampoco sabe ya qué decir...

Bueno, Diana, al menos espero haberte entretenido. No es tan serio como suena... sólo soy dramático.

2009/12/20

Viajero

El corazón viajero
tiene rieles, alforjas sucias,
tiempo de partida,
el talón del itinerario.

Deja latidos de pasitrote,
álbumes de suspiros
para otras lejanas tardes.

Amor, distinto, no es nómada
–la sangre es de la tierra–
y si parece marchitarse,
sólo da un otoño
o una flor protege.

2009/08/17

Llévame... [circa 2004]

Llévame. Arrástreme. Dilúyeme.

No quiero estar en un mundo indolente al drama del atardecer.


Desátame. Desdibújame. Difúndeme.


Quiero fluir bajo la tierra, quiero ser un día savia y verdor.

Disuélveme. Desgárrame. Derríteme.


Que tu esencia me haga uno con el mundo, hazme como tú.


Ablándame. Amáiname. Acaríciame.


Así olvidaré que las palabras con el tiempo van pasando más.


Cántame. Respóndeme. Guíame.


Di que vendrá el silencio, que el lenguaje cesará.


Recíbeme. Acéptame. Cuídame.


Eres tú la vida y a ti regreso al fin del camino.


Guárdame. Lávame. Cúrame.


Sabes que quiero ser bueno, llévame a la luz,


llévame, llévame...

2009/04/12

Teatro de la Muerte Acto final

No quedan luces en el mundo. Dificilmente se captan los perfiles.

-Le hablas a un muerto.
-¿Tanto tiempo tardó esta conclusión?

Se cierra el telón. Intentos de aplauso pronto acallados.

El mal

El mal tiene caras y fauces. Los mojigatos crean máscaras y creen luego que allí habita el mal. Yo no le conozco, no más allá de su sensual voz, aquella con la que me hala hacia el desprecio de lo humano. Sé, por la vivencia en el mundo, sus historias y he visto los sangrantes restos de su paso.

Imaginar podría que su forma contiene tristeza y rencor, pero haría como el perro de Pavlov, creyendo que la carne emite campanadas. Gustaríame más, mucho más, fortalecer la mitomanía de tornarlo persona: decir que a su paso el Sol se dobla y bajo su sombra se gestan holocaustos[1], que su mirada alberga pecados contados en números primos, que tiene garras para segar la verdad y colmillos que hunde en carnes vírgenes para engrosar su dolor.


En tono fabulista mentiría que es una semilla a punto de germinar, lluvias de negra voluntad le permiten enraizar en el poder del hombre y fructificar.


O, cínico, admitir que es una eficaz herramienta, el apoyo para el tempo duro, la manera que hace posible cruzar el umbral, la fuerza que falta y llega cuando otras se rezagan o resignan.

*[Relleno]*[Relleno]*

El mal es cínico también y ser ríe de ti. Ahora y entonces. Mi Lord ordena explicar que no está afuera. No. El ser con patas de macho cabrío ya no ronda los bosques ni los caminos. Duerme contigo y lame tus genitales. Cuida que te laves los dientes y te recuerda, al oído, que eres nada. Acaricia a tus hijos con tus manos y te folla mientras esperas que el semáforo cambie.


No habita en tu corazón ni pone placas lípidas en sus arterias. No juega póker con dios ni le interesa ganar tu alma (tú no tienes alma). Y tampoco le importas a dios porque, es obvio, no existe tal cosa.


Tampoco creas, estúpido, que eres el mal. Ni que tienes control sobre él. Menos aún que puedes hacerle frente.


*[Relleno]*[Relleno]*

Intenta obrar bien, caerás.

Obra bien, herirás.
Maldice, corrompe, destruye: no habrá recompensa.
La fe timorata y ciega no es luz.
El sacrificio irreflexivo es tontería.
La moral es imposible.
¿Belleza, gozo, pureza? Luces fatuas que emana el pantano.
¿Dolor? Es la naturaleza.
Las tinieblas no vendrán al fin: Siempre ha estado oscuro todo.

*[Relleno]*[Relleno]*

Mi Lord es quien forja las esperanzas todas, son éstas barras incandescentes para reconocer su ganado. Tú cargáis sus fierros ardientes de un lado al otro y así marcáis tu lomo. Obediente nada eres.


Bienvenido al hato, si no es de vuestro agrado, id, seguid a los ejércitos de taumaturgos hasta hallar en su número uno que concuerde con vuestro furor. ¡Atento!: que el credo se escoge según el tono de vuestro desprecio. No para contrastarlo, sino como énfasis y acento. En ninguno se os pedirá —en todos se castiga— que robéis, violéis, mintáis, matéis; nada de qué preocuparos, de otras formas prestáis servicio a mi Lord.


Multiplícate.

Cría a tu vástago, eso bastará. Da eso que llamas amor. Sí: ama, ámalos a todos, ámalos tanto como puedas. Tú sabes cómo. Ámalos hasta que no puedan resistirse. Sé tú mismo, entrégate así como te has hecho, fiel y noble súbdito, continúa siendo como eres. ¡Derrocha en amor! ¡Emana tanto amor como puedas! ¡Que tu amor se desborde e inunde!, ¡que arrase y barra!, ¡que lo cubra todo! ¡Que lo anegue todo!

*[Relleno]*[Relleno]*


Uno ha caído contra el asfalto de su destino antes que cambie el rojo que te detiene. Sangre. Silencioso, aguzado, sigues el rastro de la destrucción. Es tu forma favorita de espectáculo. Sangre, ¿cuánta más puede haber? Deseas —ansioso, excitado— más. Las alarmas suenan y tú huyes. No eres heroico, no eres culpable. Salvar el pellejo, luchar otro días más, te consuelas.


¿Cuál pellejo? ¿Cuál lucha?


¡Ah, sí!: Tu vida.


¿Cómo olvidarla si es el epicentro del drama de la historia del Universo? Sigue con ella. Olvida las pesadillas. Duerme bien. Cuida a los niños. Lávate los dientes. Y mañana, cuando vuelva la sed del espectáculo, cuando te abandones y te entregues, no aprietes tanto el culo, ni finjas pudor. Tú sabes que te gusta.


[1] Me refiero a las masivas matanzas, movidas por el orgullo y la pasión cebada, y conservo el término solamente para ofender a sabios de artes sacrificiales.

El amor

Yo recomiendo el amor, para que mueras por él cada instante. Ama a diestra y siniestra, ama con ardor, con pasión, con todo el ardor del v...